El Proceso

Voces desde el lado feo de la curva

Conversaciones en la sala de espera XVII

Como se está demorando un poco el poder hablar con la gente que tiene síntomas de los que yo sé poco, y además aún es más difícil ponerse en el lado feo, he querido retornar a nuestra sala de espera, a la que hacía casi tres años que no visitábamos.
Hace tanto tiempo que quizá convendría explicar de nuevo a qué me estoy refiriendo con este título, por el que además vamos ya en el capítulo XVII.

Todos sabemos lo que es estar en una sala de espera en el médico.
Nos toca estar allí por lo general aburridos, desde que existen los smartphone todo son personas cabizbajas, dedicándose a sus asuntos y se escuchan pocas voces.
Antes de este artilugio, tarde o temprano, aunque sólo fuera por matar el aburrimiento se acababa entablando conversación con las personas que teníamos al lado.
Generalmente se empezaba hablando del motivo por el cual estamos esperando. Pero como la espera fuese un poco larga, las conversaciones se animaban y versaban sobre los temas más variopintos.

Nuestra sala de espera es así.

Todo en nuestra vida no es nuestra enfermedad. No todo tiene por qué girar en torno a ella. E incluso un blog que se dedica a su divulgación también necesita desconectar y hablar de otras cosas.
Os animo a buscar las entradas de la sala de espera anteriores.
En ellas evidentemente más que una conversación obtendréis un monólogo con mis ideas y mis demonios.
Y por supuesto podéis estar o no de acuerdo, lo que nos lleva a una conversación real en los comentarios.
¡Todo son ventajas!

Una vez dicho esto os cuento una cosa.
Ya sabéis mi situación con tetraparesia espástica.
Un tetrapléjico si algo tiene es tiempo para pensar, y dar vueltas sobre lo que le rodea.
Y esta vez le ha tocado a algo completamente inocente.
En mi casa siempre se ha dicho una frase que me encanta: «EL QUE NO TIENE NADA QUE HACER, CON EL CULO MATA MOSCAS».
Quizá esto sea un gran ejemplo.

Os presento la taza con la que me enjuago la boca cuando me limpio y limpian los dientes. Las dos cosas caben en esta vez porque yo sigo siendo capaz de hacerlo parcialmente y mi cuidadora termina el trabajo.

Mi taza de David el Gnomo.

Tendría yo unos 12 o 13 años de modo que esta taza tendrá ya 37 o 38 años… Y sigue con sus dibujos todavía visibles.
En aquel momento era una moda porque todos los españoles que estemos superando los 40 Conocemos seguro Y que con ilusión que esperábamos esta serie.
A mí me gustaba observar los dibujitos. Y también pensaba sobre ellos, sobre todo Un par de ellos que veremos cuándo vayamos pormenorizadamente qué es lo que he hecho ahora.

Vuelvo a repetir, el que no tiene nada que hacer…

Mirándola ahora con 40 y muchos venían otras cosas a la cabeza.

Desproporción

Ya a los 12 años esta imagen me desconcertaba.
Teniendo en cuenta que los gnomos nos decían que median aproximadamente 15 cm, ¿Qué pájaro podía ser ese, con esa envergadura? Sólo podía ser un colibrí, pero evidentemente no son así.
Además, ¿Qué demonios está haciendo David?
¿No se supone que era el gran defensor de la naturaleza? ¿Qué hace molestando y persiguiendo a un pobre pájaro?
Además atendiendo al aparejo con el que intenta capturar al ave… Su propio gorro cónico.
¿Qué pretende hacer con el? ¿Ponérselo? Porque evidentemente ese pájaro no cabe en ese sombrero.
Ya con 12 años me desconcertaba y ahora quiero compartir con vosotros ese desconcierto

Poco más hay que añadir a algo tan gráfico

Pues esto para mi siempre ha sido la descripción perfecta de lo que es tocarle las narices a alguien.

Pero pensando en esta imagen ya de forma más adulta, debemos recordar que En el mundo de los gnomos, el modo de besarse y mostrar cariño que tenían era frotando su nariz contra la persona a la que querían saludar de forma afectuosa, sobre todo en sus relaciones de pareja.
Quizá en el mundo de los gnomos esto sea mucho más que una simple tocada de narices… ¡¡Quizá estamos ante uno de los gestos más groseros que se podía realizar en el mundo de los gnomos!!
Tras algo así ¿venía una inevitable pelea?
Dejémoslo a nuestras imaginaciones.

¿Las señoras gnomo tenían más labores?

En esta escena debo reconocer que jamás me detuve a pensar de pequeño, no dejaba de ser la señora de David el gnomo, de la que por cierto no recuerdo su nombre, y ni siquiera se si se nombraba en la serie.

Esto me llevó a pensar en el rol que desempeñaban en su sociedad.

Se limitaban a ser amas de casa según lo que podemos ver en la serie. Quizá lo único importante que se les dejaba hacer era la confección de los gorros cónicos que utilizaban los gnomos, los cuales les prevenían de golpes que pudiesen venir de cualquier parte, sobre todo de lo alto.

¿Pero realmente no hacían nada más? Jamás recuerdo haber visto una señora gnomo realizando trabajo alguno fuera de la casa del árbol.
Visto con los ojos actuales parece una sociedad poco atractiva para ser una señora, y muchísimo menos niña o jovencita con una perspectiva tan gris en el horizonte…

¿Sumisión total?

Otra escena a la que de niño no preste atención, porque simplemente veía al héroe de la serie, David el gnomo, en una de sus posturas típicas de presentación, y al lado los eternos malos que siempre fracasaban en sus fechorías debido a su torpeza. Los Trolls del bosque.

Viendo esta escena con perspectiva adulta, y la sorna que estoy aplicando a todo esto, que creo que es evidente, pero quizá no está de más nombrarlo, recuerdo que había tres Trolls.
Uno de ellos si que tenía malas ideas y era lo que podríamos llamar malo de solemnidad, pero los otros dos eran meros seguidores. Eran individuos claramente carentes de iniciativa, con una inteligencia muy básica. Fácilmente influenciables.

El que está representado en esta escena precisamente es uno de estos. No precisamente el malvado.
Y aparece con una actitud temerosa, postrado a los pies de el gnomo.

¿Supone esto que realmente los gnomos pretendían la sumisión total de la raza de los Trolls?
Enardecidos por una superioridad intelectual ¿cometieron la tropelía de pretender sojuzgar una raza entera también imbuidos de una superioridad moral que supuestamente tenían, haciendo a los Trolls blanco de una limpieza étnica soterrada en la que no se sacrificaba al individuo pero se lo tenía poco menos que en régimen de esclavitud?
Dejo todas estas preguntas a vuestro albedrío.

La gran verdad que arroja todo esto es que un friki no se aburre jamás.
Espero haberos despertado alguna sonrisa. La enfermedad no es nuestra vida.

Tened proyectos de vida. Tened algún hobby. Intentad reíros todo lo posible. Intentad ser felices.
La vida se encargará de poneros piedras en el camino de todo tipo. Y los que estamos con la esclerosis múltiple a cuestas, llevamos ya una gran mochila en muchas ocasiones muy pesada.

En no mucho tiempo volveremos al lío, pero de vez en cuando merece la pena pasar por esta sala de espera y desbarrar un poco.

Besos y abrazos. O como dirían los gnomos ¡eslit bais!

8 comentarios en “Conversaciones en la sala de espera XVII”

  1. Pingback: Nueva entrada del blog El Proceso – Atuem

  2. Maite de Totoricagüena Villamor

    Hola Juanjo que nostalgia con David el gnomo. Yo veía los dibujitos con mis hijos, cuando eran pequeños…. también Willy Fog, Oliver y Benji, Espinete…
    Cuando había el único televisor de la familia y Rtve te daba la oferta cultural disponible para grandes y niños. Podíamos compartir y disfrutar todos juntos los programas.
    Ahora han cambiado las cosas, no sé realmente qué les gusta a los niños actuales, no conozco a ninguno.
    Ahh Juanjo haciendo memoria, sí, un poco conservadores eran David el gnomo y su mujer 😀
    Un beso a todos

  3. Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo espanta a las moscas. Así es como yo conozco la frase esa, aunque me he asegurado buscándola en google, jeje, porque la mente me suele jugar malas pasadas. Son curiosos los dichos que se dicen, y que se quedan para siempre. Me gustan mucho sobre todo algunos. Y la taza es un tesoro que heredarán tus hijas, las cuales valorarán puesto que tú las has contado esa historia que hoy compartes con nosotros. Un abrazo, querido Juanjo.

    1. Muchísimas gracias por tu comentario querida Luisa.

      Se que puedo contar siempre con tu participación aunque sea en algo tan tonto como esto.
      Un besazo enorme

  4. Maite de Totoricagüena Villamor

    Hola Juanjo que nostalgia con David el gnomo. Yo veía los dibujitos con mis hijos, cuando eran pequeños…. también Willy Fog, Oliver y Benji, Espinete…
    Cuando había el único televisor de la familia y rtve te daba la oferta cultural disponible para grandes y niños. Podíamos compartir y disfrutar todos juntos los programas.
    Ahora han cambiado las cosas, no sé realmente qué les gusta a los niños actuales, no conozco a ninguno.
    Ahh Juanjo haciendo memoria, sí, un poco conservadores eran David el gnomo y su muje😀r

    Si si Juanjo, que no sea por nosotros que las entidades públicas no nos oigan 💪✊

    Otro abrazo a todos

  5. Maite de Totoricagüena Villamor

    Hola Juanjo que nostalgia con David el gnomo. Yo veía los dibujitos con mis hijos, cuando eran pequeños…. también Willy Fog, Oliver y Benji, Espinete…
    Cuando había el único televisor de la familia y rtve te daba la oferta cultural disponible para grandes y niños. Podíamos compartir y disfrutar todos juntos los programas.
    Ahora han cambiado las cosas, no sé realmente qué les gusta a los niños actuales, no conozco a ninguno.
    Ahh Juanjo haciendo memoria, sí, un poco conservadores eran David el gnomo y su mujer 😀
    Un beso

  6. Maite de Totoricagüena Villamor

    Hola Juanjo, no sé por qué problema técnico, me vino rebotado mi mensaje de ayer 🤔
    Te decía que veía los dibujitos con mis hijos cuando eran pequeñitos, y sí, me traen mucha nostalgia, Willy Fog, Espinete. Oliver y Benji…
    Teníamos una TV física única, y la veíamos en familia, todo ha cambiado tanto !!!!
    Ahh Juanjo haciendo memoria, sí, un poco conservadores eran David el gnomo y su mujer😀
    Un beso grande a todos

    Maite

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