El Proceso

Voces desde el lado feo de la curva

Conversaciones en la sala de espera XV

Sabéis que hace mucho tiempo que llevo rumiando esta entrada. Pero siempre había otras cosas que se interponían o incluso experiencias que me hacían variar, por desgracia para mal, el tono que quería darle a la entrada.

Y llegaron las elecciones generales, y con ellas pensé en hacer una recapitulación por los programas electorales de los partidos principales buscando lo que tuviese que ver con sanidad, dependencia, o cualquier cosa que pudiese ser de utilidad a los usuarios y visitantes de este blog.

Pero dándole una vuelta más también me dije que era un poco tontería, ya que la sanidad es una competencia que tienen transferida las comunidades autónomas, y de lo cual ya sabéis la opinión que tengo.

Como el trabajo de hacer un análisis por comunidades autónomas y por partidos de las propuestas que hacen en sanidad, dependencia, concesión de discapacidad, y estas cuestiones que son las que más nos preocupan es algo que queda absolutamente fuera de mi capacidad de trabajo y ganas, y prefiero dedicarme a algo que sea más productivo sinceramente, esta visita a la sala de espera únicamente volverá a ser mi opinión al respecto, y por supuesto la recomendación de que habiendo tiempo todavía para llegar a las votaciones autonómicas del próximo 26 de mayo en España se utilice la inteligencia y el buen criterio.

Como hace tanto tiempo que no publico algo en relación con la sala de espera y puede que haya gente que se meta en este sitio de internet y no sepa de qué demonios estoy hablando, al ser un número redondo como es el 15 parece oportuno explicarme muy brevemente a qué me refiero cuando hablo de nuestra sala de espera.

Como enfermos, nos toca estar en una sala de espera muy a menudo, y todos sabemos que en ella tarde o temprano acabas hablando con los presentes temas relacionados con los especialistas que estás apunto de ver o bien de cosas absolutamente diferentes.

Entonces hace ya mucho tiempo propuse la simulación de entrar en una sala de espera común, donde todos estábamos invitados, donde mientras esperábamos nuestro turno podríamos unirnos a los diferentes corrillos en los que se discutía de un tema u otro y siempre con educación poder hablar y expresar la opinión que cualquiera tenga, sea similar o diametralmente opuesta a la que yo pongo en la entrada.

Todos los temas son tratables, pues como ciudadanos podemos y debemos tener opiniones formadas sobre los temas que nos puedan interesar.

Dicho esto me dirijo a nuestra sala de espera especial, que hace mucho que no visito.

La verdad es que conforme me acerco a este lugar me esperaba una entrada llena de hojas secas, símbolo de dejadez, las puertas de aluminio plateado con algún pequeño desconchon e incluso algún cristal roto.

Incluso que estos cristales estuviesen un poco sucios por la lluvia de meses sin haber sido limpiados.

Pero conforme me voy acercando a ella veo que esto no es así en absoluto, y no tiene por qué serlo, porque a pesar de ser un lugar de mi mente que no visito en profundidad desde hace mucho tiempo es un lugar vivo, un lugar en el que siempre se van acumulando conversaciones pendientes, opiniones, rectificaciones de opiniones una vez contrastadas las respuestas obtenidas con anterioridad, y por supuesto los grupos siguen activos cada cual con su conversación principal animada.

Hoy vengo directamente al grupo donde se discute la situación de nuestra sanidad.

El próximo 26 de mayo en 12 de las 17 comunidades autónomas que forman España hay elecciones además de los municipios y para el Parlamento Europeo.

Un mes antes habremos tenido las elecciones generales y después de unas legislaturas accidentadas y cortas parece que vivimos en una campaña electoral perpetua que a mí sinceramente me provoca más hastío y hartazgo que ganas de seguirlas con atención.

Pero tal y como tenemos montado el chiringuito, parece que hay que delegar en otras personas para que se hagan cargo de todo lo público.

Entonces en función de quien haya al mando tendremos una cosa u otra. Todo esto por supuesto en teoría.

Pero como en esta sala de espera para lo que estamos es para dar opiniones si no os importa yo voy a dar la mía.

No hace mucho en casi todos los informativos salió la noticia de que la ONU dio un ranking de los países donde mejor se vivía y situó a España en el quinto lugar. Uno de los factores más importantes que se tiene en cuenta para elaborar estos rankings es tener una sanidad pública y universal.

¿Parece que vamos molando verdad?

Pero en el mismo informativo en muchas ocasiones sacudían el guindo al que nos habían subido con esa noticia y te pegabas un guantazo con la realidad.

Largas listas de espera, quejas de usuarios por falta de sitio, salas de urgencias que se colapsan, poblaciones sin pediatra o sin acceso a médicos, zonas rurales que parecen dejadas a su suerte e incluso hospitales de ciudades pequeñas con plazas de especialistas no cubiertas en los cuales los médicos que si trabajan son exprimidos hasta la extenuación sin poder acortar las listas de espera y dar el servicio que a buen seguro ellos desearían.

En primer lugar lo que me viene a la cabeza es si nosotros somos el quinto mejor lugar del mundo qué miedo que da el mundo… enseguida pienso en los muchísimos lugares en los que tener dinero está absolutamente relacionado con tener salud y lo contrario también.

En países supuestamente avanzados como Estados Unidos que no tienen una seguridad social y si tienes un cáncer a parte de la tragedia personal tienes la tragedia económica para una familia, puesto que los seguros en muchos casos no se hacen cargo de algunas cosas

Aquí es una cosa que tenemos asumida.

Nadie que tenga un cáncer va a quedar en la calle sin atención por no tener dinero.

Nadie que tenga esclerosis múltiple remitente recurrente se va a quedar sin el modulador que pueda paliar lo mejor posible los síntomas y el avance de esa enfermedad. Nadie susceptible utilizar la fampridina se va a quedar sin utilizarla…

¿No?

Empezamos a ver los claroscuros. Lo que en teoría es y lo que la práctica nos ofrece.

Los recortes salvajes que ha sufrido la sanidad, que todos conocemos, que a buen seguro todos conocemos un profesional de la salud que puede ilustrarnos sobre cómo se trabaja en nuestros hospitales.

Cómo no se cubren las vacaciones, cómo se alargan las guardias, cómo quedan plazas de especialistas sin ocupar, cómo se agolpan personas en algunos hospitales y otras zonas tienen un médico para comarcas enteras.

Cómo se enlazan contratos temporales durante años antes de conseguir una plaza.

Los recursos públicos mal gestionados que provocan cosas como supuestos edificios oficiales vacíos y sillas de ruedas en las entradas de urgencias de muchísimos hospitales tan deterioradas que no te atreverías a sentar a nadie allí.

Cuadros colgados de nuestros próceres valorados en miles de euros mientras los enfermos se ahogan de calor en los hospitales por no tener aire acondicionado conectado.

Comidas, aperitivos, agasajos de todo tipo para comisiones que acaban siempre en nada mientras nuestras enfermeras tienen racionado el esparadrapo, el betadine y los folios.

Nos están robando una sanidad de la que podías sentirte tremendamente orgulloso, y que ahora se mantiene gracias a la profesionalidad y buen hacer de profesionales en medicina, enfermería, auxiliares y personal celador y de limpieza que mantiene operativo algo a duras penas.

Necesitamos coger a nuestros políticos de la mano y acompañarlos a los lugares donde realmente tienen que trabajar. Controlarlos para que hagan correctamente su trabajo, exigir cambios para que la ciudadanía pueda realmente decidir que los políticos que pusieron en las pasadas elecciones no están cumpliendo cometido y o hacen propósito de enmienda o se juegan el puesto.

No podemos votar cada cuatro años y creer que eso es todo lo que tenemos que hacer como ciudadanos.

Nosotros en este blog, en esta sala de espera, como enfermos y familiares de enfermos seguramente miramos la sanidad con más atención que otras personas.

Sabemos que esta sanidad es mucho mejor que la que tienen en muchos otros lugares por desgracia. Pero también sabemos que podría ser todavía muchísimo mejor de lo que es si los recursos estuviesen bien gestionados y correctamente dirigidos.

Mientras haya un ágape con marisco agasajando un político y una enfermera mirando de no pasarse con el esparadrapo al vendar una herida tendremos graves problemas como sociedad.

Cada cual es muy libre de tener sus ideas y pensar cómo se deberían gestionar los recursos públicos.

Pero creo que todos estamos de acuerdo en que hay que atar muy en corto tanto a políticos como a sus asesores que enseguida se nos suben a las barbas.

El próximo 26 de mayo cuando pongamos nuestro sobre en la urna me gustaría pensar que cada uno de esos sobres contiene una reflexión sobre gestión de servicios públicos, comunitarios, autonómicos y locales.

Que el forofismo de yo siempre he sido de estos y los voy a votar hasta que me muera debe terminar de una vez y empezar a utilizar la inteligencia en lugar del corazón para estas cosas.

Que con los millones escaqueados en la corrupción podrían haber cientos de grupos de investigación trabajando a pleno rendimiento.

Que la investigación y el desarrollo son nuestro futuro y el maldito » que inventen ellos » debería estar olvidado, descuartizado y enterrado.

Me da la impresión de entrar en bucle con este tema.

No dejemos caer uno de los pilares más importantes de nuestra sociedad.

Uno de esos que nos hace ser el quinto mejor país del mundo para vivir.

Se lo debemos a nuestros padres y abuelos.

Nos lo debemos a nosotros.

Y se lo debemos a nuestros hijos y nietos.

2 comentarios en “Conversaciones en la sala de espera XV”

  1. María Ángeles

    Estoy de acuerdo contigo Juanjo.
    Necesitamos personas como tú que nos hagan tomar conciencia del poder que tenemos como ciudadanos para luchar por una sociedad más justa y por unos Servicios Públicos de calidad.
    Pienso que es un derecho y un deber reflexionar con responsabilidad y espíritu crítico para contribuir a tener una sociedad mejor.
    Gracias por tu magnífica reflexión.
    Un abrazo.

  2. ¡Ay Juanjo, si yo te contara…!
    En lugar de un comentario a tus reflexiones, se convertiría en otro block.
    Totalmente de acuerdo en prácticamente todo lo que dices. Por supuesto que las cosas se podrían hacer mejor, empezando por poner buenos gestores. Aunque (intentando no extenderme mucho) pienso, o incluso podría decir que he comprobado, que todos tenemos un poquito de culpa de cómo están las cosas. Con todos me refiero a toda la pirámide, desde la punta, hasta la base, que en este caso somos nosotros.
    Espero que no se me malinterprete y si es así, me gustaría explicarme. Pero es que son tantas cosas que se deberían decir que…, te aburriría hasta a tí. Un saludo para tod@s.

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