El Proceso

Voces desde el lado feo de la curva

Aquellos maravillosos años (y III)

Como en tantas otras ocasiones estoy en un impasse de espera.
La bomba de baclofeno sigue funcionando para mis piernas y procedemos a su llenado cada 40 días. Sigo en 900 µg al día. Hasta que vea que realmente vuelve la rigidez a ser molesta para mi o para los que me cuidan, no voy a modificar esta cantidad.
Por las noches sigo necesitando una ayuda para conciliar el sueño, y de momento sigo con el clonazepam.
Por las mañanas sigo tomando un antidepresivo, escitalopram, yo en ningún momento he tenido noción de necesitarlo, y quizá precisamente eso se debe a que estoy tomando el antidepresivo desde hace mucho tiempo.
Hay algunos síntomas débiles o poco importantes que creo que pueden ser efectos secundarios de estos dos fármacos, y será algo de lo que hablaré en la próxima visita con el neurólogo, aunque ya a simple título informativo y por ver si hay alternativas, pero no es algo que me preocupe demasiado.
Y por supuesto sigo con la biotina, que es el fármaco en el cual tengo depositadas esperanzas de que sirva para al menos parar el avance de la enfermedad, cosa que realmente veré en el último trimestre de 2018, que para los que seguís este blog ya sabéis que es este fatídico trimestre el que trae mis empeoramientos.

Y como esperar siempre es tremendamente aburrido, os propongo un último viaje musical a mi preadolescencia/adolescencia, etapa clave para ir forjando lo que posteriormente sería Juanjo.
Mis gustos musicales se iban formando, y muchas de las cosas que os voy a poner aquí pronto iban a verse relegadas, o al menos colocadas, en un estante secundario de mis gustos.
Pero tengo que reconocer que estas canciones me gustaban, y en mis viajes temporales por YouTube las busqué a propósito, porque si hacéis ese viaje temporal ayudándoos de algo tan útil como la música para viajar en el tiempo, os aseguro que van a acudir a vuestra memoria cosas que no recordabais, pero que están ahí y es por alguna razón.

https://www.youtube.com/watch?v=OnQeexb8bB8
https://www.youtube.com/watch?v=PDyH5g2fkzA

Vamos con canciones clásicas de Alaska.
Puede gustar más o menos, su estilo, su look, su modo de actuar e incluso la imagen que daba en la época, pero no se puede negar que en España es un símbolo de los años 80.
Las dos primeras canciones se convirtieron en himnos de la gente más mayor que yo. Gritos adolescentes puros, ni tu ni nadie puede cambiarme, a quien le importa lo que yo haga… Cuando estás inmerso en plena adolescencia esto son verdades como una roca para ti.
Después la vida se encarga de mostrarte que las cosas no son tan fáciles, pero también es cierta una cosa, si tu esencia está bien formada, y tu personalidad es firme, realmente nada ni nadie podrán cambiar tu esencia, y seguro que encontrarás alguien en algún momento que te importará mucho que apruebe las cosas que tú haces. Eso será positivo o negativo, por supuesto, y sólo tú serás el que debe darse cuenta de ello.

La tercera canción de Alaska fue puro divertimento preadolescente, que en la sociedad actual donde se tiene la piel tan fina para algunas cosas y con una capa de hormigón armado recubierto con el adamantium más duro e impenetrable para otras, es posible que obligasen hasta borrarla de los discos.

https://www.youtube.com/watch?v=51hbkuTKZJo

Los Toreros Muertos.
Compañeros de juergas con los primeros escarceos etílicos.
Vamos que me lo he pasado pipa cantando estas canciones con los colegas.
Poco más hay que decir, los que ya los conocéis seguro que sabéis a lo que me refiero, y si hay algún despistado que no, sólo hay que escuchar las canciones y ver que son pura diversión gamberra sin absolutamente ninguna maldad.

Y con un estilo diferente pero básicamente letras absurdas y cachondeo fiestero, Un Pingüino en mi Ascensor, el resto de canciones no me hacían mucha gracia pero esta realmente me llegó… Ni idea de por qué.

Con los antecedentes que ya habéis visto en esta y en las dos anteriores entradas de aquellos maravillosos años, os podéis hacer una idea de que los mimbres ya estaban colocados y dispuestos para que el Juanjo futuro fuese una persona a la que le encanta el humor absurdo, amor por la lectura y las historias, la fantasía épica, con EL SEÑOR DE LOS ANILLOS al frente de todo, de la mano de la saga «STAR WARS», con una personalidad peculiar que se iba definiendo, que se encontró con una película titulada «AMANECE QUE NO ES POCO», y bastantes años después «EL MILAGRO DE P. TINTO», películas con las que llorado literalmente de risa. El humor de «FAEMINO Y CANSADO»…

Faltaba un ingrediente para añadir en el caldero de pociones donde se estaba mezclando todo, para dar lugar al Juanjo que se enfrentaría a las cosas de adultos.

Hay una frase del terrible asesino de la película «Seven» en la que dice algo así como que para que te escuchen no basta con dar un golpecito en el hombro, hay que dar un golpe con un mazo de hierro.
No puedo estar de acuerdo con las formas de un psicópata de película, pero si que estoy de acuerdo con esta frase, y el golpe con mazo de hierro que despertó mi interés por otras cosas aparte de poderlo pasar bien, el deporte, los amigos, el colegio y el Instituto posteriormente fueron estas canciones.
Aprendí que cabían más lecturas que la meramente oficial con la primera, y con la segunda tomé conciencia del tipo de personas que se pueden llegar a inmiscuir en la vida pública.
El mundo de los adultos distaba mucho de estar equilibrado, y si escucháis las letras de estos dos clásicos del grupo español Barón Rojo, veréis con tristeza que en más de 30 años no hemos avanzado prácticamente nada en lo esencial.

A los 14 años, para un trabajo de la asignatura de música en mi primer año de instituto descubrí lo siguiente:

Estas tres canciones hicieron dos cosas.
Quedé para siempre en el lado del rock, la guitarra eléctrica y los sonidos fuertes.
Y desde entonces pienso que las cosas que están mal en la sociedad hay que denunciarlas de modo que lleguen al máximo número de gente posible, para intentar que las personalidades adormecidas despierten y entre todos podamos iniciar un cambio a mejor.

El éxito está aparentemente cada vez más lejos por desgracia, pero jamás dejaré de llamar las cosas por su nombre delante de cualquiera que quiera escucharme, especialmente los picos de oro con poder para cambiar la realidad.

4 comentarios en “Aquellos maravillosos años (y III)”

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