El Proceso

Voces desde el lado feo de la curva

Vientos de cambio

Sé que hace un montón de mi última entrada y no es porque no tenga cosas que decir, porque en realidad se acumulan.

Pero quizá sea por un acumulo de diferentes motivos, estoy pensando darle una vuelta a este blog y hacer algunos cambios.

Estéticos y también un poco de contenido.

Además cuando lo haga quiero realmente prestarle la atención que le presté en su día con publicaciones seguidas, mínimo 2 mensuales.

Como mi realidad ha cambiado mucho respecto al que comenzó el blog en el 2011 y al que cambio su aspecto en el 2014 ahora tengo que hacer las cosas con mucho más tiempo.

Probablemente necesite ayuda para hacer algunos cambios. Y la logística al principio no podré realizarla yo solo.

Espero realmente que os guste el cambio.

La esencia del blog continuará siendo la misma ya que la persona que lo realiza seguirá siendo la misma aún con los enormes cambios a los que me ha sometido la enfermedad y las circunstancias que han rodeado mi vida debido a esta enfermedad.

Como siempre en estas fechas se tiende a hacer una recapitulación, yo lo he estado haciendo de muchas cosas en muchos sentidos, remontandome bastantes años atrás.

Estos cambios serían reflejo de todos los ratos que he estado sencillamente pensando.

A los compañeros y compañeras que siguen este blog y no saben nada de mí, sigo por aquí con los muchos achaques que me provoca la esclerosis múltiple y la miastenia gravis que me acompaña también desde hace algo más de un año.

Pero eso no significa que me vaya a callar ni vaya a ocultarme.

Solo que me va a costar un poco más que organizarme para volver al ataque.

A estas alturas de la película, con la situación que llevo arrastrada durante estos años, y el estado actual en el que me encuentro, ni lo políticamente correcto ni las verdades a medias van ya conmigo. Os garantizo que yo ya no me corto ni con cristales.

Espero poder hallar una estética que me guste para el nuevo El Proceso. Al final creo que no le voy a cambiar el nombre aunque el viaje hacia la esperanza sí que va a cambiar.

La esperanza siempre va a estar ahí y la solución llegará si no para nosotros para los que vengan detrás y desde luego únicamente vendrá de la mano de la investigación.

Ahora tenemos dedicarnos y volcar nuestras fuerzas en intentar cambiar al menos un poco nuestra realidad actual, que la egoísta sociedad que nos envuelve en la que estamos inmersos pare un momento a mirarnos y realmente nos vea.

Partiendo siempre de la base de la suerte que tenemos de estar viviendo nuestra realidad en un país de Europa con sanidad pública y cierto estatus del que se carece en muchísimos lugares del mundo incluso en otros países llamados desarrollados pero en los que si no hay dinero no hay ayuda.

Tengámoslo en cuenta esto también.

Poniéndome a mí mismo en esos países seguramente haría mucho tiempo que ya no estaría por una razón o por otra en este mundo.

Pero vivo aquí y esta es mi realidad. A pesar de que en otros lugares podría estar muchísimo peor también podemos estar mejor incluso hablando con personas o asociaciones qué se encargan de nuestros problemas.

Saludos a todas y a todos.

Espero no tardar demasiado en encontrar algo nuevo para iniciar la nueva andadura.

La estructura la tengo clara en mi cabeza ahora tengo que plasmarla.

10 comentarios en “Vientos de cambio”

      1. Como sabéis que siempre digo aceptación y adaptación y esa adaptación en nuestro caso no acaba nunca debido a la enfermedad cambiante y por supuesto cada persona en su circunstancia debería hacer lo mismo.
        A ver si os gusta el nuevo enfoque.
        Un beso

  1. Pues ¿qué te voy a decir?
    Yo, como la Pantoja, «Dónde el corazón me lleve, con lo justo, con lo puesto y sin pensarlo / como pueda, de tu mano yo me agarro»
    A donde vayas, ahí te seguiré, Juanjo 😉

    1. Muchas ocasiones esta actitud es lo único que nos separa de la desesperación. Y ahí hay que intentar no caer por qué luego es muy difícil salir sobre todo si se está solo.
      Personalmente algo que me ayuda es tener proyectos qué emprender que necesiten de mi atención y de este modo seguir sintiéndome útil.
      Gracias a vuestros mensajes eso lo consigo.
      Me hacéis sentir útil. A pesar de estar cómo estoy lo poco que pueda hacer hay un grupo de personas que lo agradece y me lo comenta.
      Eso es gasolina de alto octanaje para mí.

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